Enfermedad que afecta la memoria y el pensamiento.
Hablar de Alzheimer también es hablar de diagnóstico oportuno, autonomía y cuidados
Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una fecha que busca aumentar el conocimiento sobre esta enfermedad y otras demencias, combatir el estigma y promover una mejor comprensión de las necesidades de las personas que viven con estas condiciones y de quienes las acompañan.
La fecha forma parte del Mes Mundial del Alzheimer, una campaña internacional coordinada por Alzheimer’s Disease International (ADI). En 2026, la campaña pone especial atención en la importancia del diagnóstico oportuno bajo el lema “Cuanto antes lo sepas, más puedes hacer: el diagnóstico de demencia importa”.
Alzheimer y demencia: no son exactamente lo mismo
La demencia es un término que engloba distintas enfermedades que afectan progresivamente funciones como la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas. La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia y representa aproximadamente entre el 60 y el 70 % de los casos.
Aunque la demencia es más frecuente después de los 65 años, no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Por ello, es importante evitar normalizar cambios cognitivos significativos bajo la idea de que son simplemente “cosas de la edad”.
Todos podemos olvidar ocasionalmente un nombre, una cita o dónde dejamos algún objeto. Sin embargo, cuando los cambios en la memoria, el lenguaje, la orientación, el razonamiento o la capacidad para realizar actividades habituales comienzan a interferir con la vida cotidiana, es importante buscar una valoración profesional.
¿Por qué importa un diagnóstico oportuno?
Recibir un diagnóstico puede generar incertidumbre y temor, pero también puede abrir posibilidades para comprender lo que está ocurriendo, acceder a tratamiento, atención y apoyos adecuados, así como participar en las decisiones relacionadas con el futuro.
También permite hablar sobre un aspecto fundamental: la autonomía.
Pensar con anticipación en cómo queremos ser cuidados, cuáles son nuestras preferencias y quiénes quisiéramos que nos acompañaran en determinadas decisiones puede resultar difícil, pero también constituye una forma de cuidado.
Una investigación publicada en la revista Salud Mental exploró las actitudes de personas adultas mexicanas ante la posibilidad de desarrollar enfermedad de Alzheimer u otra demencia. Aunque la mayoría había considerado esa posibilidad, menos de la mitad había hablado con su familia sobre sus deseos respecto a futuros tratamientos en caso de que llegara un momento en que no pudiera decidir por sí misma.
Hablar a tiempo no significa asumir que la enfermedad ocurrirá. Significa reconocer el derecho de las personas a expresar sus deseos y preferencias.
Cuidar el cerebro es una tarea para toda la vida
Hablar de Alzheimer también nos invita a hablar de salud cerebral.
A lo largo de nuestra vida, las experiencias, los aprendizajes y las actividades que realizamos pueden contribuir a construir recursos que ayudan al cerebro a afrontar los cambios relacionados con el envejecimiento. Uno de los conceptos utilizados para comprender este fenómeno es la reserva cognitiva, que ayuda a explicar por qué algunas personas pueden mantener mejor determinadas capacidades cognitivas frente a cambios en el cerebro.
Seguir aprendiendo, mantener vínculos sociales, realizar actividad física, atender nuestra salud y participar en actividades que requieren atención y razonamiento son algunas acciones relacionadas con el cuidado de la salud cognitiva a lo largo de la vida.
Esto no significa que podamos garantizar que una persona no desarrollará demencia. Significa que la salud cerebral también puede cuidarse a lo largo del curso de vida.
Cuando alguien vive con Alzheimer, el cuidado también necesita cuidados
El Alzheimer no afecta únicamente a quien recibe el diagnóstico. Conforme aumentan las necesidades de apoyo, familiares y personas cuidadoras pueden asumir tareas de acompañamiento, supervisión y atención que implican tiempo, energía y una importante carga emocional.
Por ello, cuidar a quien cuida también forma parte de la atención.
Conservar espacios propios, mantener vínculos, realizar actividades agradables, atender la propia salud y buscar apoyo emocional no significa abandonar a la persona que necesita cuidados. Pedir ayuda puede contribuir a sostener el cuidado sin que quien cuida desaparezca en el proceso.
Este 21 de septiembre, hablemos de Alzheimer
Hablar de Alzheimer es hablar de memoria, pero también de dignidad, autonomía, acompañamiento, investigación, salud mental y derechos.
Es reconocer que no todo olvido significa Alzheimer, pero que los cambios que interfieren con la vida cotidiana merecen atención.
Es recordar que la demencia no es una consecuencia inevitable de envejecer.
Es entender que buscar una valoración ante las señales de alerta puede permitir acceder antes a información, atención y apoyo.
Y también es reconocer que detrás de cada diagnóstico hay una persona con una historia, preferencias, vínculos y decisiones que deben seguir siendo escuchadas y respetadas.
Cuanto antes conocemos lo que ocurre, más posibilidades tenemos de actuar, acompañar y tomar decisiones informadas.
Mes Mundial del Alzheimer 2026 — Alzheimer’s Disease International
Información sobre demencia — Organización Mundial de la Salud https://revistasaludmental.gob.mx/index.php/salud_mental/article/view/SM.0185-3325.2023.039 https://revistasaludmental.gob.mx/index.php/salud_mental/article/view/SM.0185-3325.2025.032/5281
Para saber más
Consulta la campaña del Mes Mundial del Alzheimer 2026 de Alzheimer’s Disease International (ADI), así como los contenidos sobre Alzheimer, reserva cognitiva, envejecimiento y salud mental publicados en la revista Salud Mental del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.




